martes, diciembre 05, 2017

LA “EPIDEMIA” DE LA CORRUPCIÓN ATACA DE DERECHA A IZQUIERDA Y DE ARRIBA HACIA ABAJO



Por Sociólogo: Avelino Zamora Lingán

“Un fantasma recorre el mundo” diría Carlos Marx, en su Manifiesto Comunista, refiriéndose al avance ideológico- pragmático incontenible del socialismo científico, en los siglos XVIII, XIX y principios del XX, sobre todo allá en el viejo mundo, es decir Europa. Sin embargo, hoy, en pleno siglo XXI observamos que el avance del socialismo se postergó, pero, en su lugar, el capitalismo salvaje, con su modelo de libre mercado y libre saqueo, se consolidó y lo que hoy recorre el mundo no es precisamente el socialismo sino una “epidemia” muy maligna, perniciosa y cancerosa, que está matando la moral y la esperanza de los pueblos. Esa “epidemia” se llama CORRUPCIÓN. Pero, al mismo tiempo el sistema que alimenta a la corrupción, es decir, el capitalismo salvaje, va lentamente cavando su propia sepultura. 
Un mal que, tal como indica el encabezado de nuestro comentario, no tiene predilección por nada, ni por nadie, no es selectivo, puesto que ataca a la derecha y a la izquierda, tanto a los de arriba como a los de abajo. Se puede decir que este mal es como un ventilador, que esparce porquería por doquier, que salpica a quien sea, de qué condición social sea, ni con qué partido o agrupación política comulgue. Es una epidemia, para la cual no existe aún ninguna vacuna. La única vacuna capaz de hacerle frente o neutralizarla es la moral; pero, lamentablemente, ésta ha sido precisamente la primera en ser destruida por tan maligno fenómeno como es la corrupción. Por ello, hoy la sociedad peruana es un cuerpo infestado por esa “epidemia” llamada corrupción, porque carece de esas defensas valiosas, entre éstas: moral, ética, honradez, honestidad, pudor, respeto a los semejantes, etc. Por ello, hoy la sociedad peruana es una sociedad anémica, débil, enferma, en la medida que los valores inherentes a todo ser humano las ha tirado por la borda, ha sido despojada sistemáticamente de ellos. Y, lo más grave, es que la epidemia está despojando de su esencia humana, valga la redundancia, a los humanos. 
¿Quién dijo que a la izquierda no la atacaría, tan perniciosa epidemia como es la corrupción? Precisamente, los capitalistas buscarían contagiar dicho mal, como una especie de venganza a quienes se pasan la vida criticando y cuestionando su accionar, su carencia de rostro humano, su lógica de explotación y su indolencia para con los oprimidos, etc.; es como si el capitalismo buscara homogeneizar en la corrupción “ensuciando” a todos los políticos, sin distinción, pero con énfasis en los de izquierda, con el propósito de generar un clima político donde se generalice las expresiones: “Ya no hay esperanza”, “todos son iguales”, “todos roban”, “todos son corruptos”; castrando de esta forma la esperanza, la fe, el espíritu de lucha popular, por una sociedad mejor o por una verdadera transformación social, desde posiciones de izquierda. Sin embargo, también desde la propia izquierda existe un síndrome en potencia, que hiberna en sus mentes: Este síndrome se llama “síndrome del pequeño burgués”, que genera en el que lo padece una obsesión por igualar al burgués, al de arriba, al capitalista, con ansias de poder. Comúnmente esto se conoce como PROGRESO INDIVIDUAL. El progreso individual no es malo, en sí mismo, lo malo radica en sobreponer a éste, por encima del interés general, del interés colectivo. Asimismo, el progreso individual deja de tener sentido si es que no existe un elemento clave, fundamental, vale decir el DINERO. Es en esta red de dinero, poder y progreso, que se enmaraña mucha gente que se hace llamar “de izquierda”. Y, en el capitalismo, es donde precisamente, se estimula, se activa o despierta ese pernicioso síndrome. De allí surge esa idea de que, por ejemplo, “El izquierdista que llega a progresar, saborea poder y ver un poco de dinero, fácilmente vende su conciencia al mejor postor, igualando en actitud al quehacer político de la derecha”. En esto consiste la mentalidad pequeño burguesa de la que trataba el Amauta José Carlos Mariátegui, en sus diversos estudios sobre la realidad peruana. 
Desde esta perspectiva, existe en el imaginario popular la creencia de que frente al poderoso caballero, don dinero no hay nadie que se le resista. Sólo hace falta que, ya sea el de derecha o el de izquierda; el creyente o el ateo, el político o el despolitizado, el blanco o el negro, el de arriba o el de abajo, vea los fajos de billetes cholos o gringos, me refiero, de soles o dólares, para que inmediatamente se rinda ante tan atractiva pecuniaria tentación; y lo hace de diversas maneras: asesinando, violando leyes, normas, decretos; extorsionando, chantajeando, corrompiendo y corrompiéndose; traicionando sus promesas y traicionando a sus electores, a quienes confiaron honestamente; y sobre todo vendiendo su conciencia al de arriba, al opresor, al burgués. En esto consiste ese afán casi obsesivo del llamado “progreso individual”, en eso consiste la mentalidad o espíritu del pequeño burgués. ¿Quién sale ganando, políticamente hablando, en esta batalla pequeñoburguesa? Naturalmente la derecha, el sistema capitalista, los neoliberales, en la medida que el accionar, sea del pequeño burgués de izquierda o del de la derecha, responde a una estructura y superestructura ya consolidada desde hace mucho tiempo, y fueron, precisamente, los conservadores, los de derecha quienes estructuraron y super-estructuraron tal contexto social; mientras que los de la izquierda alegan no estar conformes con dicho contexto, y se pasan el tiempo cuestionándolo. Sin embargo, no les queda otra alternativa que adaptarse al statu quo, al sistema; pero sobre todo a sus prácticas políticas y sociales, aun cuando éstas sean ilícitas, inmorales, carente de valores y de humanismo, especialmente cuando adquieren alguna cuota de poder en el Estado. Con lo cual no les queda otra alternativa a quienes alegan ser izquierdistas, ser el furgón de cola del tren de la derecha, como siempre lo han sido y ser parte de LA REPORDUCCIÓN SOCIAL DEL ORDEN INMORAL, por el cual está atravesando la sociedad peruana en estos momentos y, porqué no decirlo, la sociedad peruana siempre ha atravesado por este tipo de orden. 
Pero hay todavía una esperanza para el pueblo: El antídoto para la malévola epidemia de la corrupción y síndrome del progreso individual es sin lugar a dudas LA IDEOLOGÍA SOCIALISTA, la moral revolucionaria, que solamente se impregna en el verdadero izquierdista, en aquel que sería capaz de no caer en la tentación del dinero, en aquel que sería capaz de no vender su conciencia a nadie, en aquel que esté dispuesto a sacrificar su pobreza económica a cambio de su solidez moral e ideológica. El perfil del líder político, o líder popular tiene que reunir tales condiciones, el pueblo tiene que exigir un líder con tales características; un líder que no salga de pie de la cama o del camastro, sino que surja del fragor de la lucha popular, de la lucha en las calles, de la lucha social. Un líder político, con solidez ideológica, dentro del socialismo científico, está obligado a sobreponer su interés particular o individual y dejar atrás ese espíritu pequeño burgués y de progreso individual; todo esto subordinarlo a un espíritu de masas y de colectividades. ¿Qué es una utopía exigir esto? NO. No es una utopía, tampoco es un sueño. Desde la perspectiva dialéctica, todo lo que es construcción social, es decir, obra del Hombre, es sujeto de cambio, de transformación, de lo contrario la historia de la humanidad no estuviera marcada por grandes y cruentas revoluciones sociales, ni tampoco cada hombre sería producto de su contexto y de su historia. En fin, siempre acostumbro decir: El curso de los acontecimientos determinarán el futuro de nuestra amada y sufrida patria. 
Escrito: noviembre, mes de la clasificación al Mundial.

miércoles, noviembre 08, 2017

PROYECTOS MINEROS Y ECONOMIA CAJAMARQUINA.

Por: Sergio Sánchez Ibañez




Fotos: Archivo Las concesiones mineras en Cajamarca al 2017 marcan la pauta sobre exploraciones y futuros proyectos mineros en la región, así tenemos una provincia de Cajamarca con 47.98% de concesión, San Miguel con un 42.17%, Hualgayoc con 57.21%, San Pablo con 65.53% de concesión minera.
En la mayoría de zonas se han hecho exploraciones y estudios para proyectos mineros en años anteriores. Este interés se despertó con el precio elevado del oro y el cobre y generó un mayor número de zonas concesionadas de las que existen actualmente. 
El territorio Cajamarquino tiene un sin Número de proyectos en diferentes zonas de la Región Cajamarca, aunque el Ministerio de Energía y Minas solo reconoce en su cartera estimada 4 o 5 proyectos minero haciendo un análisis del Sistema de Evaluación Ambiental del MINEM tomado en cuenta las declaratorias de impacto ambiental (DIA), Estudios de Impacto Ambiental Semi detallados y Detallados (EIA-sd) (EIA-d) existentes en el Gobierno Regional entre otras instituciones, existen 30 proyectos mineros aproximadamente en diferentes fases.
Así tenemos a lo largo de la región proyectos mineros en San Ignacio como el proyecto Condor de Oro (sector Supayacu o Yagku Entsa) y también el proyecto Huaquillas. En Jaen el Proyecto pampa Colorada. En Chota el proyecto minero La Granja, en Santa Cruz el Proyecto La Zanja en la provincia de Hualgayoc el Proyecto Cerro Corona, Tantahuatay, Ciénaga Sur –Mirador Norte/Sur –Tantahuatay IV. En la Provincia de San Pablo los proyectos North West, La Pampita y el proyecto Solitario y Amistas. En la provincia de San Miguel los proyectos mineros Cuyucpampa, Castrejón, Las Tinajas, y Totora. En Cajamarca Yanacocha, Galeno, Michiquillay y Andrea. En la Provincia de Celendín los proyectos Conga, Carpa Central, Hilo Rico. En la Provincia de San Marcos esta el Proyecto La Morada y en Cajabamba el Proyecto Shahuindo.
Los proyectos que están actualmente en actividad de explotación minera son el proyecto Cerro Corona, Yanacocha con sus ampliaciones por ejemplo en Chaquicocha, Tantahuatay, La Zanja y Shahuindo en Cajabamba.
Proyectos de importancia como Conga generaron expectativa económica en toda la región y el país por las fuertes cantidades de inversión estimadas pero la licencia social negativa de la población dejó casi fuera de camino uno de los proyectos más importantes dentro de la cartera de inversión del país. En resumen la gente en el área de influencia del proyecto veía que se tomaba en cuenta las ganancias del proyecto pero no se visibilizaban los riegos en la economía agrícola de la zona, en total unas 48 mil hectáreas que producen cultivos distintos, no se tomaba en cuenta los 52 millones de soles de soles en leche fresca que se producen en la zona ni los 65 millones en producción agrícola que se dan de manera anual (Documento Proyecto Conga Análisis de Riesgo en una Sociedad Agraria Competitiva). A Los EIA de Conga se les interpuso recurso de Nulidad en el 2016 ya que las evaluaciones hechas determinaron que el EIA no guardaba relación con la realidad de la zona ni con las proyecciones de impacto ambiental real que se iban a producir, esto se presentó en el Consejo de Minería y hasta ahora no hay documento oficial de respuesta desde la sustentación.
La economía a lo largo del país ha sufrido procesos de recesión y Cajamarca no ha sido ajena a ello, en lo últimos años casi todos los sectores han sido impactados excepto en el agrícola alentado por la recuperación del café después de la plaga de la Roya.
La data oficial que existe sobre Cajamarca la brinda el BCR pero hay que tener en cuenta que existen una cantidad de sub registros en leche por ejemplo que no son considerados y que corresponde a los productores no formalizados. En una situación de crisis o recesión el productor arriesga menos y va a lo más seguro que es vender su leche a Nestlé o Gloria.
De acuerdo a la data del BCR la minería en Cajamarca a decaído en -8.2%, construcción en -4.1%, Manufactura en -3.5% el sector agropecuario en -2.0. Estos datos son el promedio entre el año 2013 y el año 2016.
De acuerdo a datos regionales en el primer semestre del 2017 la Producción Inter Anual ha disminuido en un -3%. ( Estamos solo mejor que Madre de Dios que ha disminuido en -10%). Lo que quiere decir que nuestra capacidad de producir cada vez es menor. En el mismo sentido la agropecuaria ha disminuido en 7.1% pero se explica por la disminución de papa (-25,9%), maíz amarillo duro (-21.1%) maíz amiláceo (-40.2%) y frijol en grano seco (-36.5%) esto se puede deber al efecto del fenómeno el Niño de este 2017 pero también a la falta de políticas de apoyo al productor en relación a la variación de precios y la cantidad de producción en otras regiones que ofertan los mismos productos. Hay épocas de sobre producción de papa y el precio de la misma se va la suelo. Esto se puede mitigar con buen asesoramiento y buenos sistemas de información.
La expectativa regional en los últimos meses proyectando mejoras en la economía gira hacia el proyecto Michiquillay proyecto de Cobre que se licitará próximamente.
Michiquillay a diferencia de Conga tiene el apoyo de la mayoría de la gente de su zona de influencia.
Tiene la ventaja de que aún no tiene un EIA y puede si toma en cuenta el agua de riego el agua de consumo en su cuidado tener mejores posibilidades.
Dos puntos que se deben tomar en cuenta son los relacionados a los pobladores que habitan y son posesionarios de la pampa de la culebra. Y el otro es que la concesión o futuro proyecto no toque o afecte la laguna San Nicolás.
En el primer caso hay cientos de pobladores que viven en la pampa de la culebra ( entre Puylucana y La Encañada )en donde hace décadas se tiene planificada que sea zona de depósitos de relaves .
Michiquillay tiene más de 14 mil hectáreas de concesión a licitar donde los predios superficiales que oferta como la Pampa de la Culebra según pro inversión están en proceso de desalojo.
Según los procesos que siguen los pobladores, éstos tienen mejor derecho de propiedad porque las partidas electrónicas de sus predios vienen desde 1874 y activos mineros recién desde el año 2012 las inscribió recién como primera de dominio, ósea inscripción paralela como hizo Minera Yanacocha con la familia Pajares en Cajamarca.
Adicionalmente hay posesionarios legítimos que incluso han nacido en esas tierras y las compraron en forma privada y ahora pretenden sacarlos sin considerar que hay escuelas, asociaciones de productores agropecuarios inscritas en Sunarp, Iglesias, Jass, Comités de electrificación, rondas campesinas, etc. vale decir que activos mineros que es del estado pretende evadir posibles indemnizaciones sociales y pretende no reconocer ni un sol por sacarlos de sus terrenos.
Lo correcto sería que para evitar conflictos sociales que puedan paralizar este proceso legal, el Estado regularice las tierras a favor de los posesionarios que están más de 50 años en la zona de la Pampa de la Culebra y que la empresa que gane la Concesión vea otra zona donde ubica sus relaves.
En el caso de la Laguna San Nicolás el proyecto Michiquillay debería dejar de lado esta zona ya que San Nicolás se proyecta como un punto de visita de importancia turística provincial y regional.
Los ciudadanos debemos impulsar que estos dos puntos sean tomados en cuenta y como prioridad por la empresa que gane dicha licitación.
De no ser así sería por temas sociales y por temor de contaminación por la cercanía que hay a Baños del Inca y a Cajamarca sería el siguiente conflicto social a puertas dejando en el camino otro proyecto de importancia en la cartera del estado peruano.

jueves, octubre 19, 2017

EL ENTRETENIMIENTO COMO ARMA POLÍTICA

“¿En qué se parece el fútbol a Dios? En la devoción que le tienen muchos creyentes y en la desconfianza que le tienen muchos intelectuales” Eduardo Galeano. 
 Por Sociólogo: Avelino Zamora Lingán
Ciertamente, existen diversas estrategias políticas y psicológicas, que puedan servir como medio y soporte de gobernabilidad y control social; pero existe una que sin duda, sus resultados son altamente efectivos y eficaces, en la medida que logra que la población fácilmente escape de su realidad, aunque sea por momentos o periodos cortos. Esa estrategia se llama ENTRETENIMIENTO, que se expresa en la acción de entretener y ello a su vez implica, por un lado,  distraer a alguien impidiéndole hacer algo y por otro, hacer menos molesto y más llevadera la vida cotidiana. Pero, lo más importante del entretenimiento radica en que las personas tienden a olvidar, aunque sea momentáneamente, el o los problemas de carácter social, económico o familiar, que previamente ocupaban su atención. En este sentido, el entretenimiento resultó ser un efectivo distractor, en la medida que a las personas los convierte en seres distraídos, que “pasan el tiempo”, “se hacen los suecos” o “matan las musarañas”. Con ellos no es el problema, es decir, si mañana o en cualquier momento se le ocurre al gobernante dictar una Ley que le afectan sus intereses, pueda ser en lo económico, en lo social o en lo político; o, de pronto, decide otorgar indulto a Fujimori, o regalar unos cuantos kilómetros de territorio a los chilenos, etc., la persona o las personas distraídas y entretenidas, ni siquiera se percatan, se enteran, se informan, y por lo mismo se mostrarán indiferentes, apáticos, como quien dice “conmigo no es el problema”. Aquí, radica la importancia de mantener entretenida y distraída a la población y, como es que el entretenimiento se convierte en un arma política. Es por ello que Noam Chomsky, ensayista y escritor norteamericano, asegura que una de las diez estrategias para manipular la conciencia de la población es precisamente el entretenimiento.

Ahora bien. Por la diversidad de distractores existentes, de los que pueden echar mano para mantener distraída, ensimismada y hasta en condición de atontada a la población, los políticos no se deben preocupar. Pues estos van desde la música, el cine, las novelas, los programas basura de la TV, los cómicos, el deporte, en sus distintas variantes, especialmente el fútbol; hasta las tecnologías de información y comunicación, como la propia televisión, el internet, las redes sociales, pero, el más sobresaliente en este campo son los llamados “celulares”. Éstos, para la mayoría de personas, principalmente niños y jóvenes, más que herramientas de comunicación, cumplen la función de atractivos “juguetes”; pero, no cualquier juguete, el celular es un juguete muy especial que también entretiene a los adultos, a hombres y mujeres; un juguete muy mimado, el favorito de todos, el juguete caro que hoy lo poseen muchos, lo prefieren muchos y hasta lo fetichizan. La palma de la mano ha tenido que acostumbrarse a empuñar el celular, tanto que pareciera que se ha convertido en una “parte” mas de ella, puesto que sí alguien olvidó de empuñarlo al salir de su domicilio, es como si hubiese olvidado un trozo de su cuerpo; pues tiene que regresar de donde se encuentre a empuñar su celular. ¡Cuantos accidentes de tránsito, han ocurrido o han estado por ocurrir, mientras la persona o las personas, cruzaban la pista, distraídas con su celular! Una persona muy reflexiva y pensante me decía que entre todos los entretenimientos, el celular entretiene y distrae a las personas tal como el chupón entretiene a un bebé.

Las tecnologías de información y comunicación, especialmente el celular y la computadora,  ha generado cambios en el comportamiento social de la población. Se podría decir que la población actual es mucho más individualista, más atomizada, más ensimismada, más pragmática, más utilitarista, posee una línea de vida definida, traducida en dinero-consumo-dinero; a perdido los conceptos del “nosotros”, de “lo colectivo”, de “lo social”, para encapsularse en los conceptos del “yo”,  “lo mío”. ¡Se ha superpuesto el interés individual sobre el interés colectivo! Y, por su puesto, el Hombre actual es mucho más distraído, más divertido, más entretenido; pero es mucho más superficial, más pragmático, que le  encanta vivir el presente, y no pensar en el futuro; que le gustan las cosas fáciles y es muy aficionado a lo aparente. Es el Hombre Light. Es el Hombre configurado a imagen y semejanza de lo que necesita el capitalismo salvaje: El Hombre, convertido en simple sujeto consumista.  ¡La sociedad de consumo, el mercado global en pleno florecimiento! O, como sugiere Marco Aurelio Denegri, “Bajo el reinado de la imagen, el cerebro siempre está de plácemes”, porque el Hombre actual no piensa o piensa muy poco; no esfuerza su cerebro en razonar o discernir, todo le entra por la vista, todo le es dado por imágenes. Todo le es fácil, pero superficial.     

El fútbol es, sin duda, un “fenómeno de masas”, que cualquier gobernante, de cualquier punto del planeta no dudaría en utilizarlo como un poderoso distractor o como una poderosa cortina de humo. Y, de hecho así es. Al ser un “fenómeno de masas”, se convierte en entretenimiento  popular, en la medida que son millones quienes se desvelan por este deporte. La alegría, la pasión, la euforia, la tristeza, la depresión y hasta la irracionalidad (estimulada o inducida), que pueden desatar once jugadores corriendo tras un balón, o la conversión de un gol o la perdida de él, puede llevar a hacer vibrar a un estadio o de lo contrario puede generar un silencio sepulcral. Sin duda, tiene que constituir una vía de escape de los más álgidos problemas, ya sean familiares o sociales; políticos o económicos. Asimismo, constituir un cómodo refugio, al igual que el alcohol, la droga o el opio, que alberga a una población que está a punto de explotar, o de lo contrario al borde de la depresión o paranoia colectiva, por ser testigo pasivo e impotente ante la diversidad de  lacras sociales, entre éstas la pobreza, la injusticia social, el desempleo, la corrupción,  la impunidad y tolerancia de los gobernantes de turno frente a ella. Ante esta situación, de carácter social y económico, el fútbol es, sin duda, el mejor antídoto, la mejor vacuna, pero sobre todo, el mejor distractor para evitar que la “bomba de tiempo” explote, o mejor dicho, evitar que los pueblos, por un lado, reflexionen, piensen, se percaten, de dichas lacras sociales y sus causas, y por otro, evitar que las reacciones ante ellas se conviertan en incontrolables movimientos o rebeliones sociales.

Pero, la gran interrogante es: ¿Qué pasaría si ningún medio televisivo o radial se interesara por el fútbol, o pasara a éste por desapercibido? ¿Pues, en lugar de saturar los cerebros de las personas, hablando de futbol, mañana, tarde y noche; durante una semana o un mes; tal como hoy se lo está haciendo a propósito de las eliminatorias para el Mundial Rusia 2018? Entonces, la situación sería diferente; quizá, el distractor y el entretenimiento no sería tan masivo, ni tampoco tan artificial y efectivo. Los instrumentos mediáticos, especialmente la televisión logran que el fútbol sea masivo; porque se convierte en algo “contagioso”, algo que genera una reacción en cadena, pero para lograr ello los instrumentos mediáticos, tienen que machacar los cerebros de la gente durante varias horas, días o meses con el mismo tema. Por lo mismo, el entretenimiento o la distracción se convierta en masiva, hace que todos aquellos que están frente a una pantalla, reaccionen frente a un gol tal como reaccionan los que están en el estadio. La televisión logra que todo el mundo se ponga, por ejemplo, la blanca y roja, se pintarrajee la cara, se ponga una máscara, use una vincha, como elementos simbólicos del equipo preferido, como resultado de un proceso de imitación, o un simple acto mecánico, es decir acto sin reflexión. Esto lleva a la conclusión de que, en este caso, la diversión, la alegría, la euforia, la pasión y todo lo que tenga que ver con entretenimiento, son acciones provocadas, estimuladas, inducidas, por los instrumentos mediáticos, especialmente por ese aparatito llamada “cajita boba”. ¿Todo esto es gratis? NO. De hecho, en general, el fútbol es el deporte, y porqué no decir, la “industria” por donde fluye más dinero, legal e ilegal, que por cualquier otra industria. Más aún cuando se trata de un Mundial. “Para muestra basta un botón”, reza la expresión popular. Según algunos especialistas, de las agencias de viajes, el costo para ver todos los partidos del Mundial Rusia 2018, que incluye alimentación, hotel, algunas visitas turísticas, estaría bordeando los 20,000 dólares por persona. Es decir, el fútbol, en este nivel, desde la perspectiva económica, sería sólo para una élite plutocrática. El común y mortal, el de la clase media, el pobre tendrá que contentarse con verlo sólo por televisión. Por lo tanto, las empresas televisivas se convierten en el medio por donde discurren los miles de millones de dólares, por los auspicios, los anuncios, los altos niveles de sintonía, etc. Entonces, el hecho de saturar los cerebros con futbol, las 24 horas del día, por decirlo de algún manera, no es gratis. No es por amor a la camiseta, amor al Perú, para lograr la identidad de los peruanos, la unión, etc., etc., etc., sino por simple y llanamente; por un lado, por amor al dinero y por otro; para ocultar los verdaderos problemas de una nación, al utilizar el fútbol como una efectiva cortina no de tela ni hierro, sino de humo.


Escrito: Octubre, 2017                                                                 

jueves, setiembre 14, 2017

La izquierda y Sendero Luminoso

Diario La República

En abril de 1987, Sendero Luminoso entró a San Juan de Salinas en Puno y sometió a juicio popular al alcalde de izquierda Zenobio Huarsaya. Los pobladores congregados pidieron que no lo fusilen; sin embargo, nada pudo detener la feroz violencia con la que actuaban estos terroristas. Poco después, en el funeral, el dirigente campesino de izquierda, Hugo Blanco, fue el primero en hacerse presente.
José Luis Rénique describe de esta manera, con innumerables casos, cómo la izquierda se enfrentó –en regiones de todo el país– al terrible fenómeno de Sendero Luminoso. Miles de militantes de izquierda murieron a manos de los terroristas, en especial, varias autoridades y dirigentes cuyas gestiones eran pieza clave al interior del sistema democrático.
Quizás algunos quieran borrar esta parte de la historia. Aquellos que repiten como disco rayado que ser de izquierda es ser terrorista. A ellos y a su profunda ignorancia va dedicada esta columna.
En una de sus principales obras, La batalla por Puno, Rénique explica como “Puno se convirtió en uno de los ejemplos de una posible alternativa ante la polarización: El modelo de una alternativa de pacificación basada en las organizaciones populares y no en el recurso de la militarización”.
Sucede que las fuerzas de izquierda, entre ellas el Partido Unificado Mariateguista (PUM), lucharon por fortalecer las organizaciones sociales que constantemente se enfrentaban a Sendero Luminoso. Sin embargo, ya desde 1980, más de un tercio del territorio nacional había sido puesto bajo control de las Fuerzas Armadas. La violencia vino de Sendero y vino del Estado, no olvidemos eso jamás.
Otro caso fue el del Instituto de Educación Rural en Ayaviri. A finales de los ochenta, el PUM buscaba fortalecer las comunidades, impulsando lo que llamaban la “vía comunera”, un modelo de desarrollo para el campo que tuvo importante anclaje en Puno. Sin embargo, en marzo de 1989, Sendero Luminoso convocó a un “paro armado” y arrasó con el Instituto de Educación Rural, institución eclesiástica que por 25 años había formado dirigentes campesinos.
No olvidemos nunca que Sendero le declaró la guerra a la izquierda. Ese mismo año asesinó a dirigentes en las granjas de la Universidad del Altiplano, mató al alcalde de Azángaro, Marcelino Pachari. Los senderistas entraron a la comunidad de Choquepiñas y mataron a su presidente de balazos en la cabeza. Ahí mismo persiguieron y acribillaron al vocal de la comunidad y al teniente gobernador. Autoridades de izquierda, todas asesinadas a sangre fría. En Orurillo, Sendero mató al alcalde electo de la Izquierda Unida, al secretario de la federación campesina distrital, al dirigente del gremio de maestros, al juez de paz... Sendero quería asesinarlos a todos.

Este pedazo de nuestra historia fue en Puno, pero no solo el sur tiene memoria. Por Maria Elena Moyano, por todo el dolor y la sangre derramada: ¡Terrorismo nunca más!

viernes, setiembre 01, 2017

“EVALUACIÓN DOCENTE”: LA RECETA NEOLIBERAL

Sociólogo: Avelino Zamora Lingán

Ciertamente, el gobierno de PPK y los medios masivos que sirven de soporte al sistema neoliberal alegan que ya fueron “atendidos” nueve de los diez puntos contemplados en el pliego de reclamos de los docentes en huelga y, por lo mismo, la huelga magisterial ya no tendría razón de ser. En efecto, esto parece ser así; pero el punto que no ha sido solucionado es el referido a la evaluación docente, punto, que, cualitativamente representa o encierra el meollo del problema educativo nacional. Por ello, ni el régimen de PPK, ni ningún otro gobierno, de carácter neoliberal, estaría dispuesto a cambiar o modificar siquiera una coma, letra, o  peor aún, reformar o derogar algo que ya está en la Ley de la Carrera Pública Magisterial, vigente desde hace aproximadamente 10 años. En la medida que dicha Ley, donde se contempla las evaluaciones a los docentes, bajo el argumento de “mejorar la calidad educativa” sería una solapada receta de las entidades transnacionales como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, la UNESCO y sustentada en el marco del Consenso de Washington, no tanto, como se sostiene, “para mejorar la calidad educativa” sino para despojar al Estado de la responsabilidad de atender los servicios básicos, entre éstos, los de la educación y de esta manera someterlo a la ley de la oferta y la demanda, es decir convertir a la educación en una simple mercancía, tal como ya se lo ha venido haciendo desde que se consolidó este modelo económico a inicios de los 90. En este sentido, nadie podría discutir que, detrás de dicha Ley y específicamente, detrás de las evaluaciones se ocultan objetivos como los de lanzar a la calle a miles de docentes y con ello, proveer de suculentas carteras de clientes a las instituciones educativas privadas.                             
 Qué duda cabe, que la calidad educativa en el Perú es una de las más bajas de América Latina y que este problema no es nuevo sino que se inicia con la llegada de los españoles, continúa durante la colonia y la república, hasta nuestros días. Desde esta perspectiva el problema educativo no sólo es pedagógico ni académico, sino, además, es estructural, es económico, es político y es ideológico y básicamente tiene carácter de  clase. Lo que sucede es que a partir de 1821, año de la relativa independencia política, el problema de la educación siempre ha sido abordado bajo el enfoque estructural-funcionalista y desde los intereses de los grupos de poder económico y político; pero sin un proyecto nacional educativo duradero o de trascendencia. 

Asimismo, el problema de la educación peruana está íntimamente vinculado con la economía o mejor dicho, la economía es el factor determinante no sólo del acceso a la educación sino de la calidad educativa y del rendimiento académico. Es en este contexto qué mientras más crisis económica exista, existirá, también, más analfabetismo convencional, funcional, así como mediocretización de la educación; al mismo tiempo que se da un proceso de elitización de la educación de calidad, a través de la creación de Instituciones educativas de “Alto Rendimiento” y de la propia promoción a la educación privada. Pero lo más evidente es que la educación actual ha sido convertida, desde el Estado, en una simple mercancía que otorga jugosas ganancias a sus portadores quiénes privilegian únicamente los niveles de rentabilidad económica. Por ello es que Mariátegui, acertadamente, ya sentenció muchas décadas antes: “Jamás se podrá democratizar la educación si antes no se democratiza la economía”.                  

Decíamos que el problema educativo tiene carácter de clase, esto es así aunque cause escozor en la clase política oficial, los grupos dominantes, los religiosos y algunos grupos eclécticos. Pues al parecer en el Perú, hablar de clase social dominante y clase social dominada está prácticamente censurado, pero, sobre todo escasamente entendido, tanto como hablar de “revolución”, “socialismo”, “comunismo” o simplemente de “transformación” o “cambio social”, especialmente son los clérigos del Opus Dei y la clase política oficial de derecha quienes tienen aversión a la palabra clase social. En efecto, recordemos cómo a través de las diversas épocas la clase social dominante privaba de educación a los dominados, más aún sí se trataba de indígenas y campesinos, incluido las mujeres. En época de las haciendas o época feudal, los campesinos estaban prohibidos de acceder a una entidad educativa, para aprender a leer y escribir. El lema predominante de la época era “un indio educado constituye un peligro social, puesto que puede rebelarse ante el patrón”.

Hoy, las prohibiciones educativas no son tan directas como en la época esclavista o feudal; pero, si escarbamos hasta el fondo del problema vamos a encontrar diversos mecanismos de  restricción o de acceso a la educación del pueblo, más aún a una educación de calidad. Muchas veces estos mecanismos son tan sistemáticos y, a veces, engañosos y atractivos, que ni los propios educadores se percatan, menos los padres de familia. Entre estos mecanismos están: la privatización de la educación, que lo único que mide es la cantidad de dinero que se puede ganar; la liberalización educativa que implica someter la educación a las reglas de la oferta y la demanda, bajo este principio existe la proliferación de instituciones educativas, constituidas con un sólo objetivo: el económico; la disminución progresiva del presupuesto económico al sector educación, lo cual determina las pésimas condiciones de la infraestructura, mobiliario escolar, material pedagógico de los centros educativos estatales; los bajos sueldos de los docentes, que les obliga a que éstos se dediquen a otras actividades para completar su gasto familiar; asfixia-miento económico a los padres de familia, que reduce el acceso de sus hijos a la educación y más aún el acceso en buenas condiciones y bien nutridos; la pésima formación pedagógica de los docentes, por docentes que a su vez, también han sido formados por docentes de baja calidad académica, estructuras curriculares, elaboradas unilateralmente, desde el poder, sin participación de los docentes, por lo que devienen en incompatibles con la realidad del país y con la realidad rural en particular; la ausencia de un Plan o Proyecto Nacional Educativo duradero o de largo plazo, que deriva en realización de experimentos educativos, en función de los intereses del régimen de turno; predominio de la matemática y las ciencias naturales, que mecaniza y automatiza al educando, marginando a las ciencias sociales que  humaniza, desarrolla identidad y valores, y ayuda al conocimiento de la realidad y al desarrollo del pensamiento crítico, etc. Este conjunto de situaciones, en condición de causa-efecto, no es más que mecanismos subliminales, con trasfondo político e ideológico, para la disminución progresiva de la calidad educativa, especialmente en las entidades educativas estatales. A esto se suma el trabajo que realizan los instrumentos mediáticos, a través de sus contenidos “basura”, orientados a que cada vez la educación sea mucho más mediocre. ¿La Razón?  Sabido es que un pueblo con escasa educación, o como se dice “un pueblo ignorante” es más fácil de manipular, de controlar  y de explotar. He aquí la coincidencia con lo que pensaban los señores feudales respecto a los campesinos o “indios” de la época. Con la diferencia de que hoy, los marginados, no se revelarían contra patrones oligarcas o terratenientes, sino contra los burgueses neoliberales.
Pero, una visión más profunda, o como dirían los conservadores derechistas, una visión “radical” sugiere plantear la siguiente interrogante  ¿Le conviene a la clase social dominante peruana una educación de calidad? o mejor aún, ¿Le interesa una educación para construir nación o país? Por cómo ha sido estructurado el sistema educativo a lo largo de los más de 196 años de vida republicana, la respuesta a tan atrevida interrogante es negativa, es decir, a la clase dominante peruana nunca le interesó, ni le interesa o conviene estructurar un sistema educativo de calidad, si por calidad se entiende una educación que forme seres humanos pensantes, y menos aún le interesa una educación con espíritu crítico-cuestionador  para el desarrollo del país, una educación para construir nación. Lo que a la clase social dominante le interesa es una educación para la dominación, una educación cuyo producto (el educando) sea “vendible” en el mercado laboral, bajo el principio que todos conocemos “del cholo barato”; una educación que forme seres humanos, condicionados únicamente para agachar la cabeza o bajar la cerviz. Hoy, en el contexto neoliberal y de globalización (imperialista) esta lógica del sistema educativo peruano se afirma aún mucho más, seres humanos que aseguren la reproucción social del sistema imperante
¿Y, cuál es ese sistema social imperante? Como todos, también, conocemos, aquel cuya lógica es la explotación del hombre por el hombre. Aquel sistema donde alguien se hace rico como por arte de magia, de la noche a la mañana, saqueando y robando el dinero del pueblo o pisoteando los derechos de las grandes mayorías; aquel sistema social donde la corrupción de alto vuelo es premiada en lugar de ser severamente castigada; aquel sistema donde las conciencias se venden a golpe de martillo y al mejor postor; aquel sistema social donde los pobres se pueden morir en la puerta de un hospital, si es que no tiene dinero; aquel sistema donde se rinde culto al individualismo; aquel sistema social donde usted se convierte en un paria o extranjero en su propio país, etc., etc. Desde esta perspectiva ¿Para insertarse en este sistema social, en descomposición moral, se necesita una educación de calidad? NO. A la clase social dominante rentista y parasitaria de este país ¿le interesa una educación de calidad? NO ¿Le conviene y le interesa una educación limitada a la memoria, una educación con visión tecnicista, una educación mediocre, limitada al saber hacer; pero no al saber pensar? SI. ¿Le conviene una educación, cuyos productos (es decir, los educandos), carezcan de conciencia crítica, cuestionadora, reflexiva, revolucionaria? NO. ¿Le interesa una educación orientada a la producción de conocimiento científico y filosófico? NO. Esto explica porqué cada vez más las universidades son convertidas en grandes y simples “institutos técnicos”, y porqué desde el Estado, de manera sistemática, se trata de asfixiar económicamente a estas universidades; y, también, el porqué se aboga por la proliferación de institutos técnicos, de carreras cortas, aspecto que la población inconscientemente ve con buenos ojos, obviamente, ante la alarmante crisis de fuentes laborales.
A la clase social dominante y parasitaria de este país, y porqué no decirlo, de cualquier otro país, nunca le interesa ni le conviene darle al pueblo una educación de calidad, puesto que hacer eso sería ir contra su propia lógica, la lógica de la dominación u opresión social. Ella, es decir, la clase social dominante, opera bajo su principio “mantén incólume la ignorancia del pueblo y asegurarás la eternidad de la opresión”. Para lograr ese cometido no sólo utiliza la educación como mecanismo formal, sino que utiliza todos los medios a su alcance: radio, cine, televisión, prensa escrita y, últimamente, las famosas TICs (tecnologías de información y comunicación), entre otros, con los cuales “configura los cerebros” de los oprimidos, como se configura o se programa un ordenador o computadora, a su imagen y semejanza; los configura para que actúen en función no de sus propios intereses, sino en función de los los intereses de sus opresores. Al menos esto es lo que sustenta también el psicoanalista y filósofo marxista alemán Erich Fromm, en la siguiente cita, cuando se refiere al pueblo alemán:      
“Más del 90 % de nuestra población sabe leer y escribir. Tenemos radio, televisión, cine, un periódico diario para todo el mundo; pero en lugar de darnos la mejor literatura y la mejor música del pasado y del presente, esos medios de comunicación, complementados con anuncios, llenan las cabezas de las gentes con la hojarasca más barata que carece de realidad en todos los sentidos, y con fantasías sádicas a las que ninguna persona semiculta debiera prestar ni un momento de atención. Y mientras se envenenan así los espíritus de todos, jóvenes y viejos, ejercemos una feliz vigilancia para que no suceda ninguna “inmoralidad” en la pantalla. Cualquiera indicación de que el gobierno debiera financiar la producción de películas y programas de radio que ilustrasen y cultivasen el espíritu de nuestras gentes provocaría también gran indignación y acusaciones en nombre de la democracia, libertad y del idealismo”. (Psicoanálisis de la Sociedad Contemporánea, Erich Fromm, sexta edición 1964, págs. 12-13) Si existe una semejanza al respecto al papel de los medios de comunicación peruanos no es coincidencia es lógica pura de las clases dominantes en cualquier parte del planeta.      
En este contexto, cuando la clase dominante habla de “educación de calidad” o de “calidad educativa”, lo hace por puro cliché o formulismo, pues sólo busca hacer creer que “se preocupa por su educación”, lo cual, por lo que venimos sosteniendo, es un contrasentido: ¿Qué clase de opresor sería aquel que se preocupa porque el oprimido tenga una educación de calidad? Sólo un ejemplo histórico: ¿Acaso el hacendado, opresor por excelencia, se preocupaba porque el siervo o campesino tenga  educación de calidad? Al contrario, para el hacendado el campesino (su siervo), ni siquiera tenía derecho a una educación y, menos, a una educación de calidad, porque consideraba que “un campesino educado era un grave peligro” para sus mezquinos y miserables  intereses. Pues, para los esclavistas y hacendados, los campesinos eran seres humanos “sin alma”,  los cuales están diseñados únicamente para el trabajo, tal como la bestia está diseñada para la carga. Desde la perspectiva del hacendado y de la clase social dominante en general la educación sólo debe ser privilegio de “seres superiores”, de los nobles, de los que sí “tienen alma”, pero no de los pueblos sometidos.
Planteado así el problema educativo peruano, concluimos en que, en este contexto, por más evaluaciones que se realicen a los docentes del magisterio peruano, la calidad educativa se irá deteriorando cada vez más, al mismo tiempo que la sociedad en general se degrada aceleradamente.  En este sentido lo único que se logra con las evaluaciones al magisterio y más aún con los resultados de la misma es, por un lado, desprestigiar aún más al magisterio nacional y a la escuela pública y por otro lado, a través de las evaluaciones y sus resultados se realiza una efectiva propaganda barata a los centros educativos privados, porque probablemente miles de padres de familia, al observar los grandes titulares mediáticos sobre los resultados de las evaluaciones, hagan inagotables esfuerzos por trasladar  y matricular a sus hijos en los centros educativos privados, creyendo equivocadamente que en tales centros la cuestión educativa es mucho mejor, cuando yo diría que, en la actualidad, es igual o peor. En resumen, los gobiernos, neoliberales, que rinden loas y alabanzas a todo lo que sea “privado”, han encontrado una buena estrategia para proveerle de alumnos o mejor dicho de  “clientes” a los centros educativos privados, arrojando miles de docentes a la calle, castrando, además, su dignidad y autoestima.


29/08/2017

lunes, agosto 28, 2017

¿UN PARO POLITICO? SÍ ES POLÍTICO ¿Y QUÉ...?

Escrito: julio 7, 2008
¡Refrescando la memoria, a propósito de la coyuntura especial configurada hoy, 2017, por la huelga nacional del magisterio peruano!!

Por Sociólogo: Avelino Zamora Lingán

Desde que tengo uso de razón he escuchado a representantes de los diferentes regímenes de turno calificar a los paros y protestas sociales de: “paro político”, “protesta política”, “huelga política”, etc., etc. Asimismo, otro de los argumentos vertidos por tales actores sociales es afirmar que, detrás de los paros y protestas sociales están: “los comunistas”, “los izquierdistas”, “los rojos”, “los violentistas”, “los revoltosos”, “los ultras”, “ los agitadores”, “Los cuatro gatos”, “Patria Roja”, etc., etc.; calificativos muy utilizados por los gobernantes de turno, con el  objetivo de debilitar, dividir, desprestigiar y quebrar a los justos, legítimos y legales movimientos sociales que realiza el pueblo, cuando siente que sus derechos son atropellados, vulnerados y la crisis económica lo lanza al hambre, al desempleo y a la miseria. En cambio no he escuchado que un Presidente de la República, Ministro o Congresista del oficialismo o político de derecha hayan reconocido a un paro o protesta social como justo, legal y legítimo, en todo caso, eso sería muy raro. Peor aún no me imagino a un gran empresario, de esos que pertenecen a los grupos de poder económico, reconocer la legalidad y legitimidad de los paros y protestas sociales del pueblo.
¿Pero, qué se le puede exigir a estos sectores, que constituyen generalmente la clase política de derecha o la clase  dominante? Desde mi perspectiva, NADA. Su doctrina política, su ideología y su interés por seguir siendo, precisamente “la eterna clase dominante” y seguir conservando sus “sagrados” intereses económicos, les impide reconocer la legalidad y, sobre todo, la legitimidad de las luchas del pueblo. No seamos ingenuos o mejor dicho: ¡sindicalistas no sean ingenuos!, la clase dominante, jamás va a declarar legal o legitimo a un paro o una protesta social. Digo, “no sean ingenuos”, porque la mayor parte de líderes sindicales y políticos de izquierda, todavía confían, en los políticos de derecha y creen que éstos alguna vez van a declarar “legal” y “legítima” a una huelga o a la libre sindicalización, aunque estos mecanismos estén reconocidos constitucionalmente. Asimismo, ese exceso de confianza, por parte de los sectores populares y laborales, también les impulsa a “exigir y “reclamar” que “cumplan con sus promesas que ofrecieron en campañas electorales”; sin darse cuenta que los políticos de derecha generalmente hacen tales promesas sólo para captar votos, para debilitar al probable opositor, a aquel que puede afectar sus intereses y para confundir y dividir al pueblo. 
Lo grave del asunto es que a partir de la calificación o adjetivación de los grupos de poder hacia los  movimientos sociales, se genera un ambiente de miedo, temor que empujan a que los dirigentes sindicales y gremiales  se despoliticen y en consecuencia, influidos por esa despolitización, velan o se preocupan, junto con la clase dominante, porque los paros y las protestas sociales, en realidad, “no tengan tinte político”; es decir, han caído en la trampa de dicha clase, a quién precisamente le interesa y conviene que los paros y protestas sociales se despercudan o despojen de tal característica y que los líderes, sindicales y gremiales, se despoliticen y el pueblo en general, no se eduque políticamente ni tampoco se interese por la política. Esto explica, el porqué, cuando cualquier dirigente sindical o gremial, es abordado por la prensa escrita, hablada o televisiva, que también, en su mayoría,  responde a los intereses de los grupos de poder, detrás de una falsa neutralidad, objetividad e imparcialidad, etc., pregunta ¿El paro es político? ¿La huelga es política? “Noooo”, responden, con énfasis los sindicalistas, “nos cuidamos que los políticos, los violentistas no se infiltren en nuestro paro”, “nuestro paro sólo es reivindicativo”, “sólo pedimos aumento de nuestros sueldos y salarios”, “luchamos por un sol más”, “queremos que nuestro Presidente cumpla sus promesas”, “el paro es cívico”, “pacifico”, etc., etc. “A ya, muy bien”,  “cuidado que el paro sea político, los paros y las huelgas no deben ser políticos”, afirman amenazantes los “ventrílocuos” y generadores de opinión pública. “Protesten, todo lo que quieran y el tiempo que quieran, pero pacíficamente”, concluyen tales agentes mediáticos.   
Si en realidad, la gran mayoría de dirigentes sindicales y gremiales tuvieran una sólida  formación y posición política e ideológica de clase, obviamente de aquella que asume o encarna los intereses del pueblo, respondenrían, a los generadores de opinión pública o a cualquier otro agente social, contrario a las protestas del pueblo, así:
“SI, EL PARO ES POLÍTICO” ¿Y QUÉ? ¿Acaso, las causas o las razones por la que realizamos el paro o las protestas sociales no provienen de voluntades políticas? ¿La aplicación a ultranza del modelo económico neoliberal no responde a la  voluntad política de la derecha y los grupos económicos?, ¿acaso no es cierto que el desempleo, los despidos masivos, los bajos salarios y sueldos no responden a voluntades e ideologías y políticas neoliberales? ¿El saqueo de los recursos naturales, la contaminación ambiental, las migajas que las transnacionales dejan por los recursos naturales no son producto de la  voluntad política de los regímenes de turno?, ¿el pago puntual de la deuda externa, quitando el pan a millones de seres humanos, no responde a una determinada política e ideología de los grupos de poder, hijos del neoliberalismo? Entonces, ¿por qué nuestro paro no puede ser político, o tener tinte político? Si observamos que la doctrina política e ideológica, con la cual se opera en los diversos sectores del Estado, hace más pobres a los pobres y más ricos a los ricos, ¿Por qué el pueblo no puede ejercer un pensamiento político, opuesto o una ideología opuesta, cuyo fin sea la el desarrollo social, soberano, justo y equitativo de nuestro país? ¿Acaso la clase dominante y los grupos de poder económico son los únicos privilegiados para monopolizar la política y al pueblo se le tiene que despojar del pensamiento político?, ¿Acaso no es cierto que “vivimos en democracia” y que, por ello, se respetan los diversos credos políticos e ideológicos? ¿Acaso no hubo un gran filosofo griego que dijo que el Hombre (en general) “es un animal político por naturaleza” y que si es despojado de lo político queda incompleto, es de decir como “animal…”? No dijo que sólo ciertos Hombres son políticos, mientras que otros son “animales”.    
La debilidad de los paros, huelgas y, en general, de cualquier protesta social, tiene  su raíz precisamente en la despolitización de los dirigentes y del pueblo. Cuando un pueblo  está despolitizado muestra actitudes de indiferencia hacia los paros y las huelgas o a cualquier otro tipo de protesta social, y, lo peor, que la propia clase trabajadora no tiene conciencia de lucha y como tal demuestra falta de solidaridad, de sensibilidad y de espíritu de unidad. Esto es aprovechado por los grupos de poder y sus instrumentos mediáticos para emprender sendas campañas de desprestigio a las protestas sociales, expresadas en diversas formas que van desde acostumbrados sondeos de opinión pública, con preguntas como éstas ¿está de acuerdo con el paro?, ¿Cómo le afecta el paro?, ¿Cree usted que es justo? Obviamente, las respuestas son “no estoy de acuerdo”, “que hagan su protesta pero que no afecten a los demás”, “los niños y los ancianos son los más afectados”, “los que menos tienen se afectan más con las huelgas y los paros, etc. etc. Así la despolitización en lugar de unir divide, desintegra, crea indiferencia y más aún genera conflicto entre sectores sociales del mismo pueblo.
Esta debilidad lo conocen muy bien los regímenes de turno, grupos de poder económico y la clase dominante, de allí que ante cualquier protesta, paro o huelga, sea local, regional o nacional, rápidamente acuden a los elementos represivos para que sofoquen,   controlen y apaguen el “incendio social”, logrando la mayoría de veces, de manera  exitosa, su objetivo. Por ejemplo: La soberbia y seguridad de Alan García, Jorge del Castillo, entre otros del oficialismo, respecto a que “el paro del día 9 será un rotundo fracaso” no es casual. Cuando los periodistas le preguntan al Presidente, aludiendo al paro, ¿qué pasará después del día 9? Él cínica y sarcásticamente, al igual que Montesinos en el tribunal, frente a Fujimori, responde: “Después del  9 viene el 10”. Esta soberbia y seguridad se funda en los antecedentes históricos y en el pleno conocimiento de la despolitización del pueblo, de los sindicatos y de los gremios, que por lo general han mostrado una fuerte debilidad y falta de contundencia en las protestas sociales, especialmente en estos últimos tiempos. Por otro lado, la CGTP y otros sindicatos, de tendencia política izquierdista, han devenido excesivamente en conciliadores y negociadores con la patronal, muy parecidos a la CTP aprista, lo cual ha generado desconfianza tanto en sus propios agremiados como en el pueblo en general. Y, esta desconfianza en los dirigentes, debilita cualquier convocatoria que realice. La consecuencia es que muchas veces los paros y huelgas no son acatadas de forma masiva, menos con contundencia. Y, un paro o huelga en estas condiciones, sólo sirve para hacer el ridículo o para que los gobernantes se burlen y se sientan más motivados para aplicar sus políticas anti-populares.                                              
Por último, las luchas del pueblo no deben quedarse estancadas en el aspecto económico, pecando de economicismo; para que sean contundentes, impactantes y masivas, deben, como lo sostuvieron los teóricos de la clase obrera, estar impregnadas, además, del aspecto económico, de tinte político y tinte  ideológico. Sólo así, una lucha social dejará de ser la burla de los gobernantes y de los grupos de poder económico. Sólo así, las luchas populares encarnarán los intereses de las grandes mayorías y no sólo de los sindicatos o gremios, también del pueblo en general. Porque, además, en tiempos de globalización y de neoliberalismo, la gran mayoría del pueblo no es sindicalizado ni agremiado, ya sea por estar desempleado o por la propia política laboral existente; por lo tanto, cuando tales luchas son llevadas de una manera despolitizada, desideologizada y desclasada, no tiene el apoyo del pueblo porque éste no se siente representado ni se ha tomado en cuenta sus intereses.
 ES TIEMPO DE SUPERAR EL ECONOMICISMO Y LABORALISMO.